Allá por el principio del año comenzó a circular, You Tube mediante, la nueva publicidad de la cerveza Quilmes. Voces en contra se alzaron para tildarla de “sexista”. En este informe el Observatorio de la Discriminación en radio y televisión detalla los argumentos para tal calificación.
Pero, antes de eso, apenas la vi, me reí mucho, pero mucho. Encontré una parodia de las quejas habituales y absurdas de las parejas, de hombres y mujeres. No pensé en ningún momento que eso fuera realidad. Es más, sé que no lo es: ni mi novio entregó los jueves y los viernes, ni yo destrozo la tarjeta de crédito. La mayor parte de los comentarios no se condicen con mi situación de pareja, ni con la de nuestros amigos.
En algún punto el humor tiene que pasar esa línea, delgada y movible, para desarrollarse como tal. El humor se trata, en alguna de sus múltiples explicaciones, de llevar al extremo de la exageración una situación cotidiana. De eso se trata el spot cervezero. Esa primera impresión que tuve, la que me llevó a la risa, fue saber en el mismo instante que no era una realidad la que estaba viendo.
El informe habla de la reproducción de estereotipos y la mujer en un papel de inferioridad. Le tiran toda la crítica encima cuando es por lo menos una de las publicidades de verano donde no hay culos, o mujeres confesando que se tapan con un pareo porque el hecho de no cagar les hizo aumentar 200 gramos.
El rol femenino también podemos repasarlo con esa gota degenerada de Magistral que propugna una mujer que lava los platos y anhela ir a un spa (generalización superficial no?), o las muchachitas de Impulse esperando ser cortejadas.
Los estereotipos están, pero van mutando de a poco. Ninguna mujer debería sentirse herida por esta o cualquier otra publicidad, porque si no es como los “creativos” muestran al género, no lo es. Quizás debemos dejar de construirnos a través de la mirada de la publicidad y de los medios, volvernos personas más allá de Activia, Tinelli o Quilmes.
Los estereotipos están, pero van mutando de a poco. Ninguna mujer debería sentirse herida por esta o cualquier otra publicidad, porque si no es como los “creativos” muestran al género, no lo es. Quizás debemos dejar de construirnos a través de la mirada de la publicidad y de los medios, volvernos personas más allá de Activia, Tinelli o Quilmes.
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