lunes, 1 de agosto de 2011

We are the champions! We are the champions?


Una señora del barrio de Belgrano se queja ante las cámaras de que una de las tormentas del último verano hizo que perdiera parte de las mercancías de su negocio. El subsidio de $3 mil no alcanzaba a cubrir unos 50 mil en zapatos estropeados por el agua.

Un taxista insulta al chofer del colectivo en la senda exclusiva de la avenida Córdoba. Un motofletero sube por Pueyrredón de Rivadavia hasta Corrientes… en 15 minutos.

Una gestora se alegra en el edificio de la ex municipalidad en Carlos Pellegrini de poder tramitar tan velozmente sus papeles, y secretamente se alegra de que hayan sacado ese techo que sirvió de refugio a las personas en situación de calle. Mientras admira a Sábato desde la vereda.

Muchos insultan, tardan y pierden en Buenos Aires. Otros no la pasan tan mal, lógicamente. Y son estos últimos los que son bienvenidos, los que vienen bien.

Un grupo de pertenencia que quisieron extender hacia toda la Capital. Difícil saber cuántos formaban parte de ese grupo y cuántos sólo compraron un discurso ameno, ligero y de odio nacional.

Porque el 47% inicial y el 64% de ayer son no representan ese “we”, ese “nosotros” que viene tan bien. Los campeones, “the champions”.

El pronombre nosotros toma dos variantes: el inclusivo y el exclusivo. El primero interpela al receptor y lo incluye en ese nosotros, el segundo se refiere sólo al grupo de pertenencia del emisor.

La no distinción de estas formas es lo que llevó a pensar que cierto “nosotros” que se manejo en Capital incluía a todos. “We are the champions, my friend”.

El tiempo dirá quiénes son los incluidos y los excluidos, aunque es bastante claro a esta altura. Quiénes son los campeones, y quiénes miran desde afuera.

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